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15 abril, 2019

¿Mataron los judíos a Jesús?

Durante mi infancia, muchas veces en clase de religión oí esta conseja. “Algo” siempre me decía que no era así, que no concordaba con el relato evangélico. Así que me propuse investigar al respecto y aclarar mis dudas.

En los Evangelios hay cuatro versiones y no todas son coincidentes.

En medios judiciales se dice, que nada hay menos seguro que un “testigo ocular”. Pues cada “testigo” habrá visto el mismo hecho a “su manera” y su testimonio variará de acuerdo a su conveniencia de circunstancias o creencias.

Por eso no es de extrañar que alrededor de la Pasión de Cristo las versiones difieran de acuerdo a quien la escribe.

Para empezar, ninguno de los seguidores más cercanos a Jesús fueron “testigos presenciales” de lo acontecido, después de que  lo “apresaran” en el Monte de los Olivos.

Tampoco de su “juzgamiento”, ni de su tortura y crucifixión. Todos sus seguidores huyeron y se escondieron. Por lo menos es lo que se dice en esos escritos. Sólo Pedro lo “seguía de lejos”.

Alguno de los escritores de los Evangelios, lo hacen de “oídas”;  sobre los relatos que seguidores más cercanos de Jesús cuarenta o cincuenta años después de lo acontecido. Es el caso de Pablo de Tarso y su “escribiente” Lucas,  de lo que escucho el primero de Pedro cuando él estuvo en Jerusalén.  A pesar que era Santiago, en ese momento el líder de ese incipiente grupo de seguidores de la prédica de Jesús de Nazaret.

Paulo de Tarso

En todos los casos  los cuatro fueron influenciados por esos recuerdos de Pedro. Incluyendo Juan, único discípulo de Jesús que presenció su muerte, y que lo escribe a insistencia de Pedro. Cuando ya Pedro se encuentra en Roma y se erige como la máxima autoridad “cristiana” en ese vasto Imperio.

Evangelios en Papiro

Es de suponer que en esos momentos del traslado a la casa de Caifás, y dentro del Pretorio de Pilato, donde ninguno de los apóstoles estuvo presente, lo escrito es seguramente lo aportado por esos “testigos que en secreto seguían a Jesús”.

Podría ser el caso de Nicodemo y José de Arimatea, que como “hombres prominentes” seguramente tuvieron acceso directo a esos acontecimientos.

Es importante para este análisis, tomar en cuenta CUANDO y PARA QUIENES estaban escritos estos cuatro evangelios aceptados comúnmente por todas las corrientes cristianas. En los casos más antiguos, se escribieron 30 o 40 años después de la Pasión.

Raymond E. Brown, en su libro “An Introduction to the New Testament, considera que las fechas más aceptadas son:

Marcos
  • Marcos: (escrito probablemente en DC: 68-73). Discípulo primero de Pedro y luego de Pablo. No fue discípulo de Jesús. Escrito en Latín o griego, en Roma sobre las narraciones de Pedro luego de ser liberado de la cárcel. Su público eran los nuevos conversos romanos.
Mateo
  • Mateo: (escrito probablemente entre (DC: 70-100) Galileo nacido en Cafarnaúm, conocido como Leví o Mateo, hijo de Alfeo (algunos autores, que no aceptan la prioridad de Marcos, sitúan la redacción de Mateo en una fecha anterior al año 70). Escrito en Jerusalén en arameo para los conversos de Palestina (el nuevo nombre de Judea luego de la expulsión de los judíos).  Su público eran los judíos en su tierra natal.  Además de apóstol, Mateo fue evangelista. El autor de la más antigua recopilación de dichos y hechos memorables de Jesús, que constituirán el primer evangelio escrito.
Lucas
  • Lucas: (escrito probablemente entre: (DC 80-100) Seguidor de Pablo de Tarso, con educación griega, fue un médico de Antioquía, pagano no judío, antes de convertirse al cristianismo. No conoció a Jesús. (una mayoría de estudiosos lo data en torno al año 85). Escrito en Griego en Antioquía. Su público eran los nuevos conversos griegos y antiguos judíos.
Juan Evangelista
  • Juan: (escrito probablemente entre (DC: 90-110) galileo nacido en Betsaida. Salomé su madre era hermana o pariente de María madre de Jesús. Fue primero discípulo de Juan el Bautista y luego el más joven de Jesús (fecha propuesta por C. K. Barrett no es consensuada con la de Raymont E. Brown para el evangelio de Juan). También fue el joven que seguía a Jesús cuando fue arrestado, y que huyó desnudo al perder la sábana con que cubría su cuerpo, cuando intentaron prenderlo. Escrito en la isla de Patmos, donde también escribe el “Apocalipsis”. Escrito en Griego. Su público es todo el Imperio Romano.

Entender quienes, cuando y para quién se dirigían estos escritos, nos hace entender sus pequeñas diferencias de lo narrado. Donde se resaltan unos hechos, o se obvian otros. En todo caso, la presencia de Pedro en casi todos ellos, directa o indirectamente, marca una tendencia para resaltar su incumbencia en lo narrado y sus preferencias en cuanto a los enemigos en esas circunstancias: Los fariseos y el ser más denigrado en esos evangelios: Judas.

Judas

En todos los casos, el objetivo de esos escritos es manifestar a los nuevos conversos lo hecho y dicho por Joshua de Nazaret. Un judío observante de las leyes y normas de su religión. “Que no vino a cambiar, sino a restaurar” según sus propias palabras. O sea que hay que tener esto en cuenta para entender lo que pasó o no, lo que se quiso justificar ante públicos extraños a esas costumbres.

La versión de la VULGATA, que es en la que nos basamos en su traducción al español, coloca al evangelio de Mateo como anterior a los otros tres. A diferencia de los probables años de escritura de cada uno de ellos antes mencionados.

¿QUÉ OCURRIÓ EN EL MONTE DE LOS OLIVOS?

Entrada a Gethsemaní
Monte de los Olivos
Olivos en Gethsemani

Mateo, es el primero en poner por escrito lo “acontecido en aquellos días”. Mientras están en Getsemaní, los apóstoles duermen mientras él ora. Y tiene Jesús que despertarlos, “cuando una gran multitud de gente armadas con espadas y con palos, que venían enviadas por los príncipes de los sacerdotes” lo ponen preso.

Oración en el Monte de los Olivos
El arresto

Marcos, discípulo de Pedro escribe en Roma varios años después de la muerte de Jesús.  En su relato aparece “algo” en el prendimiento de Jesús que los Mateo NO cuentan: “Entre tanto uno de los circundantes (Pedro) desenvainando la espada, hirió a un criado del Sumo Sacerdote y le cortó la oreja”. También añade que “cierto mancebo lo iba siguiendo envuelto solamente en una sábana o lienzo…  y los soldados lo cogieron. Más él soltando la sábana, desnudo escapó de ellos.”

El Prendimiento

Lucas, no vivió en Judea, era oriundo de Antioquía y discípulo de Pablo. Este le contó lo que oyó de Pedro y otros Apóstoles. Narra que los discípulos se quedaron dormidos en el huerto de los Olivos. El los recrimina y: “Estando todavía con la palabra en la boca, sobrevino un tropel de gente. Y uno de ellos hirió a un criado del príncipe de los sacerdotes y le cortó la oreja. (Y Jesús) habiendo tocado la oreja del herido, lo curó

El Prendimiento

Juan, fue primero discípulo de Juan El Bautista, de origen galileo. Escribe su evangelio en Éfeso 70 años después de la muerte de Jesús. Para este evangelista el protagonista es Judas “pues habiendo tomado una cohorte o compañía de soldados, y varios ministros que le dieron los pontífices y fariseos, fue allá con linternas y hachas y armas.”  Narra también lo del soldado herido y nos dice que se llamaba MALCO. Pero nada dice del episodio del “mancebo desnudo”.

Todos dormían

En qué coinciden los cuatro narradores:

  1. Los discípulos se quedaron dormidos.
  2. Que un grupo numeroso armado, secundados por Judas vinieron a buscar a Jesús para llevarlo ante los Sacerdotes.
  3. Que algunos del grupo de Jesús estaban armados.
  4. Según los recuerdos de Pedro, este hiere a un emisario cortándole la oreja y Jesús lo cura.
  5. Que todos los discípulos se dispersan y no acompañan a Jesús en su traslado y proceso que lleva a la muerte en cruz.

 ¿A DONDE LLEVAN A JESÚS?

Etimológicamente Sanedrín significa «reunión». La tradición rabínica, basándose en el Consejo de los 70 ancianos (Números 2, 16-17 y 24-25), atribuye su fundación a Moisés. Según Flavio Josefo (Antigüedades Judaicas), surge en tiempos de Antíoco el Grande. Estaba compuesto de 71 miembros, incluido el Presidente, que pertenecían a la clase sacerdotal.

Según el Talmud, el Sanedrín se regía, además de por la Ley Mosaica y otras disposiciones bíblicas, por normas tradicionales consuetudinarias y sobre todo por las sentencias “TOROT” dictadas por dicho Tribunal y las opiniones de los sabios.

El Talmud

Se establecía un sistema de garantías, conforme a las cuales el proceso criminal no se podía iniciar de noche, el juicio debía comenzar siempre con las declaraciones de los testigos de descargo y por los argumentos favorables al acusado.

Los testigos tenían que ser advertidos de la gravedad y responsabilidad que implicaba el falso testimonio y se les interrogaba separadamente, a fin de evitar que pudieran ponerse de acuerdo entre ellos.

Discusión en el Sanedrín

Mateo: “Y los que prendieron a Jesús lo condujeron a casa de Caifás que era Sumo Pontífice en aquel año, donde los escribas y los ancianos estaban congregados. Y Pedro lo iba siguiendo de lejos”.

Marcos: “Jesús fue conducido a la casa del Sumo Sacerdote, donde se juntaron todos los principales sacerdotes y los escribas, y los ancianosY luego que amaneció, habiéndose juntado para deliberar los sumos sacerdotes, con los ancianos y los escribas y todo el congreso o sanedrín, ataron a Jesús, y lo condujeron y entregaron a Pilato.

Frente a Pilatos

Lucas: “En seguida prendiendo a Jesús, lo condujeron a casa del Sumo Sacerdote; y Pedro lo iba siguiendo”… “Y levantándose luego todo aquel congreso, lo llevaron a Pilato.”

Juan: “De allí lo condujeron primeramente a casa de Anás, porque era suegro de Caifás, que era Sumo Pontífice aquel año”.  Nada dice acerca de qué pasó en Casa de Anás, ni cuando fue conducido a casa de Caifás. Sólo añade: “Entre tanto el Pontífice (se supone que Caifás) se puso a interrogar a Jesús sobre sus discípulos, y doctrina… Llevaron después a Jesús desde casa de Caifás al Pretorio. Era muy de mañana y ellos no entraron por no contaminarse”.

El detalle de la llevada de Jesús a casa de Anás antes que a Caifás, aunque parece insignificante en el relato de Juan, no deja de tener importancia para entender el contexto.  Anás estaba resentido contra Jesús desde aquel episodio con los mercaderes del templo en el que Jesús denunció la corrupción de aquellas transacciones a las que el ex Sumo Sacerdote debía buena parte de su fortuna.

Furia contra los Cambistas del Templo

Además Anás era el suegro de Caifás y su antecesor en la Presidencia del sanedrín.

El momento también fue determinante. Era la Pascua (el Pesaj), un tiempo aprovechado por los fanáticos religiosos que procuraban la insurrección a la dominación romana. Esto en una ciudad, Jerusalén, de unos 20 mil habitantes, que por esas fechas podían llegar a los 3 millones por las peregrinaciones al Templo.

En conclusión:

  1. Del Monte de los Olivos llevan a Jesús a Casa de Caifás donde le preguntan sobre su doctrina. Posiblemente antes pasan por casa de Anás.
  2. Pedro sigue de cerca este itinerario.
  3. Pasa toda la noche en ese conclave, donde NO HAY presente NINGÚN discípulo de Jesús, por lo que lo allí hablado, son conjeturas o la versión por interpuesta persona que sí estuvo presente. ¿Nicodemo o José de Arimatea?
  4. Mateo y Marcos hablan que los sacerdotes buscaban alguna excusa para condenar a Jesús y no la hallaban.
  5. No se sabe que exactamente se conversó en esas horas entre Jesús y los sacerdotes. Juan aporta que sobre su doctrina.
  6. En la mañana (muy temprano) lo llevan a presencia de Pilatos.
Reconstrucción Fortaleza Antonia

¿QUÉ PASA EN PRESENCIA DE PILATOS?

Este personaje, es de ingrata recordación para los judíos de esa época. Fue impuesto por Roma luego que los descendientes de Hedores Antipas (el Grande) no se pusieran de acuerdo luego de su muerte para heredarlo. Su cargo era de Procurador y tenía bajo su mando tropas de origen griego y babilónico. Poblaciones que odiaban a los hebreos.

Su mandato se caracterizó por apagar múltiples sublevaciones que terminaban en un sangriento final. Era de carácter amargo y muy irascible. Este es el personaje que juzga al Nazareno.

Piedra con nombre de Pilatos

Mateo: “Fue pues Jesús presentado ante el presidente, y el presidente lo interrogó, diciendo: ¿Eres tú el rey de los judíos? Le respondió Jesús: Tu lo dices, lo soy.”

Marcos: “Pilato le preguntó: ¿Eres tú el rey de los judíos? A lo que Jesús respondiendo, le dijo: Tú lo dices: lo soy

Él dice ser Rey

Lucas: “Y comenzaron a acusarlo, diciendo: A este lo hemos hallado pervirtiendo a nuestra nación; y negando pagar los tributos al Cesar, y diciendo que Él es el Cristo o el Ungido Rey de Israel.  Pilato pues lo interrogó, diciendo: ¿Eres tú el rey de los judíos? A lo cual respondió Jesús: Así es como tú dices.”

«No encuentro Culpa alguna«

Juan: “Por eso Pilato salió afuera, y les dijo: ¿Qué acusación traéis contra este hombre? Respondieron, y le dijeron: Si este no fuera malhechor, no lo hubiéramos puesto en tus manos. Les replicó Pilato: Pues tomarle vosotros, y juzgadlo según vuestra Ley. Los judíos le dijeron: esa potestad es tuya… Oído esto, Pilato entró de nuevo en el Pretorio, y llamó a Jesús, y le preguntó: ¿Eres tú el rey de los judíos? Respondió Jesús: ¿Dices tú eso de ti mismo, o te lo han dicho de mi otros?”

«Solivianta al pueblo»

Podemos sintetizar en lo siguiente:

  1. La pregunta fundamental en las cuatro narraciones es la Pregunta ¿Eres Rey? La respuesta varía de acuerdo al escritor. Esa era una acusación temeraria, si lo era sin autorización del Cesar, era cuestionar su autoridad.
  2. En dos dicen que lo afirma, y en otros dos la respuesta es una evasiva. En Lucas Jesús le dice a Pilato, que él es el que lo afirma, y en Juan no responde directamente sino con otra pregunta: “lo dices por ti mismo, o te lo han contado”.
  3. Ese delito sólo podía conducir a una condena capital.
  4. Al igual que la sublevación de Espartaco: a la crucifixión;  independientemente de la petición o no del pueblo allí presente.
  5. Quien condena es la autoridad máxima de esa comarca del Imperio Romano: el Procurador Lucio Poncio Pilato (un personaje oriundo de HISPANIA, hoy, España).
Crucifixión en el Gólgota

La CRUCIFIXION.

Mateo: (Capitulo XXVII, 33 al 60)

  • En el lugar que se llamaba GOLGOTA, esto es lugar del calvario o de las calaveras.
  • Le dan a beber vino con hiel. Los soldados se reparten las vestiduras.
  • Muchos judíos pasaban y lo insultaban.
  • En la hora nona (tres de la tarde) muere.
  • El velo del templo se rasga, los sepulcros se abren y muchos santos resucitan.
  • José de Arimatea solicita el cadáver y lo coloca en una tumba nueva de su pertenencia.
  • Sólo están presentes María Magdalena, María madre de Santiago y de José y la madre de los hijos de Zebedeo.
Así ponían los clavos

Marcos: (Capítulo XV, 22 al 38)

  • en el lugar llamado GOLGOTA, que quiere decir Calvario u osario.
  • Le dan a beber vino con mirra.
  • Se reparten sus ropas echando suertes.
  • Los transeúntes lo insultan
  • En la hora nona expira.
  • Están presentes María Magdalena, Madia madre de Santiago y José, y Salomé mujer de Zebedeo.
  • José de Arimatea “persona ilustre y senador” solicita el cadáver y lo entierra.
Juan y María frente a la cruz

Lucas (Capítulo 23,

  • En el lugar llamado CALVARIO u osario.
  • Sortean los vestidos
  • Le dan a beber vinagre.
  • Se rasga el velo del templo
  • Están presentes “todos los conocidos de Jesús y las mujeres que lo habían seguido”.
  • “Un senador llamado José, …oriundo de Arimatea, ciudad de Judea” solicita a Pilato el cadáver

Juan: (Capítulo XIX, 17 al 42)

  • En el sitio llamado CALVARIO u osario.
  • Reparten los vestidos entre los cuatro soldados y echan a suerte su túnica.
  • Están presentes su Madre, su hermana María mujer de Cleofás, María Magdalena y Juan el discípulo amado.
  • Encarga el cuidado de María su madre a Juan.
  • Le dan a beber vinagre.
  • José de Arimatea “que era discípulo de Jesús, bien que oculto por miedo a los judíos” pide a Pilato su cadáver y lo entierra junto a Nicodemo, quien aporta mirra y áloe para bañarlo con esas sustancias “por valor de cien libras”.

Conclusión:

  1. El lugar en arameo se llama GOLGOTA, en otros idiomas CALVARIO.
  2. Hay vestuario para repartir entre cuatro personas, pero la túnica se sortea.
  3. Hay coincidencia entre las tres mujeres que acompañan la crucifixión, no así en cuanto a la presencia de Juan.
  4. Antes de expirar le dan una bebida para extender el suplicio que se niega a tomar (vino con hiel, con mirra, o vinagre).
  5. José de Arimatea es una persona principal, ¿senador, perteneciente al Sanedrín? Amigo de Jesús y de Pilato. Solicita y entierra a Jesús. Lo acompaña Nicodemo que aporta oleos para limpiar el cadáver.
Lo envolvieron en un lienzo

En todos estos escritos, hechos después de la destrucción del Templo de Jerusalén (En el año 70 DC, o cerca de esa fecha); predomina obviar lo que la Ley Judía (el Talmud) establecía. No fueron escritos para Saduceos, ni Fariseos, ni Esenios, las distintas corrientes religiosas de la época; sino para los nuevos prosélitos que habían sido expulsados de la religión Judaica, o para los nuevos conversos “paganos”.

Año 70 DC Expulsión de Judíos en Judea

En ese libro: el Talmud, desconocido por la mayoría de los cristianos, se establecían cientos de normas que regían la vida cotidiana, y sobre todo la relación con la autoridad eclesiástica.

Jesús fue examinado ante un grupo pequeño del Sanedrín. No se trató de un proceso formal,  sino de un interrogatorio o diálogo, en domicilio particular para contrastar las acusaciones o sospechas que se tenían acerca de su enseñanza.

Su actitud crítica hacia el templo, en la práctica del cambio de monedas (la compra de animales para el sacrificio sólo podía hacerse con moneda del Templo, por lo que se tenía que recurrir a cambistas que recibieran la moneda romana y la cambiaran por la del Templo); el halo mesiánico (el ungido) en torno a su persona y sobre todo, acerca de la pretensión que se le atribuía de poseer una dignidad divina.

Más que las cuestiones doctrinales lo que tal vez preocupaba a las autoridades religiosas era el revuelo que temían provocase contra los patrones establecidos y su autoridad. El rasgado de las vestiduras del Sumo Sacerdote, más que una señal de blasfemia, debe interpretarse como el pesar que sentía por no poder convencer a este profeta del peligro que corría.

Además su influencia en el pueblo que lo había acogido con júbilo días antes a su entrada a Jerusalén,  podría dar lugar a una agitación popular que los romanos no tolerarían; y de la que se podría derivar una situación política peor de la que los sacerdotes trataban de mantener sofocada en ese momento.

Entrada a Jerusalen

Según Jaim Cohen,  ex ministro de justicia y juez de la Corte Suprema de Justicia en el moderno Israel,  en su libro “El Juicio a Jesús el Nazareno”; nos cuenta cómo se establecía un Juicio del Sanedrín.

Para empezar, los juicios del Sanedrín NO SE REALIZABAN DE NOCHE y menos en vísperas del Pesaj, la pascua judía. Se requería la TOTALIDAD del Sanedrín, no de unos cuantos integrantes. Debían ser convocados con anterioridad y hacerse en un local especial; nunca en la casa de un miembro del mismo, así fuera de su presidente.

Se requería del testimonio de mínimo dos o tres personas de probada integridad. El reo podía presentar a su favor otros testigos.

Se imponía una condena leve, y sólo en caso de reincidencia se apelaba a la máxima pena.

Como consta en el juicio a Pedro y Juan, según narra Lucas en “HECHOS DE LOS APOSTOLES”. El juicio se hizo de día. Como testigo estaba un cojo que fue curado a la vista de todos.  Los sacerdotes se preguntaron: “¿Qué hacemos con estos hombres? El milagro hecho por ellos es notorio a todos los habitantes” (Hechos, Capitulo IV. 1-17)

Juicio a Pedro y Juan

En el juicio a Esteban, (el primer mártir), hecho de día, se procuró testigos que declararon sobre la prédica de Esteban de la destrucción del Templo proclamada por Jesús. Esteban se defendió, no de esa acusación, sino haciendo un recuento de la Biblia hebrea donde regularmente los gobernantes encarcelaban o mataban a los profetas. Evidentemente fue una afrenta a esos miembros del jurado.

“Al oír tales cosas, ardían en cólera sus corazones y crujían los dientes contra él” (Hechos Capítulo VIII, 54) ¿Qué juez no se altera, cuando le resaltan sus carencias? La condena no se hizo esperar. Se trata de la “autoritas” humillada. Y la condena a muerte por lapidación emana de ese Sanedrín no se hizo esperar. Lo que deja sin argumento el relato evangélico en el Juicio a Jesús donde los Sacerdotes dicen que: “A nosotros no nos está permitido matar a nadie”.

Lapidación de Esteban

Dos pasajes clave para entender el Juicio a Jesús de Nazaret son la frase dicha esa noche en casa de Caifás y atribuida a este: “…conviene que un  hombre muriese por el pueblo”  (Juan Capítulo XVII, 14)

La otra, atribuida a Gamaliel, un fariseo miembro del consejo de ancianos (Hechos Capítulo V, 34-39) “Ahora os aconsejo que no os metáis con estos  hombres… porque si este designio es obra de hombres, ella misma se desvanecerá; pero si es cosa de Dios, no podréis destruirla…”

Los judíos no aplicaban la crucifixión como forma de ejecutar una sentencia de muerte. Ellos ejecutaban apedreando, lapidando al reo (como hoy en día todavía practican los musulmanes), por fuego y la horca. Y se aplicaba en razón a sus leyes.

Crucifixión de Espartaco y sus hombres

La condición de nación dominada por Roma, los sometía a que todo juicio penal que tuviera como sentencia la pena de muerte por crucifixión, solamente a los romanos les estaba legalmente permitido realizarlo.

“La crucifixión –sea con sogas y más aún con clavos- era considerada en Roma el castigo más duro y grave (Súmmum Supplicium)”, More Maimorum;  citado por Jaim Cohen en su libro. 

Cómo crucificaron los Romanos

En el caso del Procurador Lucio Poncio Pilato, por algunos detalles que reflejan los relatos evangélicos: él es quien recibe las acusaciones de instigación, interroga, se sienta en el tribunal para dictar sentencia (Juan 19,13; Mt 27,19). Luego de esa “primera indagatoria” lo condena a recibir unos azotes pues “no encuentra delito”.

Ecce Homo
Flagellum

Luego lo vuelve a interrogar, y la pregunta clave es: “Eres Rey”, la respuesta es: ”Lo Soy” o como dice Juan: “lo dices por ti mismo, o te lo han contado”. Esta vez lo condena a muerte en la cruz por un delito formal: fue ajusticiado como «rey de los judíos» según se hizo constar en el “titulus crucis”.

En cuatro idiomas: Hebreo, Latín, Griego y Arameo

¿Dos juicios y sentencias al mismo tiempo? No es de extrañar en un individuo que según Flavio Josefo no se caracterizaba por su trato benevolente con sus súbditos. Trato que significara su extrañamiento de Judea 3 años después de la Pasión de Jesús y el exilio en tierras bárbaras (Alemania).

Este Título (Rey de los Judíos) por cierto fue rechazado por los sacerdotes, pidiendo la rectificación de Pilato. A lo cual él se niega a cambiar.

Lo curioso en todo este caso es ¿Por qué enviarlo a Pilato para una muerte en Cruz? Si era por blasfemia, con lapidarlo podían hacerlo. ¿Por qué no lo hizo el Sanedrín? No será más bien que no pudieron encontrar de qué acusar a Jesús, y como les estorbaba su prédica por el impacto que estaba teniendo en el pueblo, hacen que sea el Procurador Romano quién lo juzgue y condene. Esa es una posible razón.

En la discusión con los “ancianos”, se tocan temas doctrinales, pero la acusación frente a Pilato es: “y diciendo que Él es el Cristo o el Ungido Rey de Israel”.

En conclusión, el Sanedrín estaba autorizado para juzgar delitos que lo fueran de acuerdo a la Ley Judía, y el gobernador romano según el Derecho Romano. O sea, a Jesús se le condena por “sedicioso”, por proclamarse “Rey” por encima del Cesar. O sin su anuencia como en el caso de Hedores el Grande.

Ese sambenito, que durante siglos se le ha aplicado al pueblo Judío de que “ellos mataron a Cristo”; es pues TOTALMENTE FALSO y tendencioso. Fue el Procurador Romano, fue el ejército romano, y fue por violar presuntamente las leyes romanas.

Otra Hipótesis.

Pilatos era miembro de la orden ecuestre del ejército y quinto prefecto de la provincia romana de Judea, entre los años 26 y 36, dependiendo de Siria. 

Se ganó la hostilidad de los judíos al pretender introducir el culto imperial mediante la colocación de imágenes pintadas del César.

Luego, volvió a provocar las iras del pueblo al querer pagar un acueducto con los fondos del tesoro del Templo.

Según Filón de Alejandría Poncio Pilato fue un hombre «de carácter inflexible y duro, sin ninguna consideración». Más aún, según este escritor de Alejandría, el gobierno de Poncio se caracterizó por su «corruptibilidad, robos, violencias, ofensas, brutalidades, condenas continuas sin proceso previo, y una crueldad sin límites».

Flavio Josefo, historiador de finales del Siglo I indica en “LA GUERRA DE LOS JUDIOS” que Pilatos quiso colocar unos estandartes en un ángulo de la fortaleza Antonia que daba al patio del Templo.

Una comisión del Sanedrín viajó a Cesárea para protestar. Este amenazó con matarlos. Ellos se arrodillaron y ofrecieron sus cuellos para ser degollados. Entonces Pilato desistió. Esto ocurrió cuando apenas llevaba seis semanas en el cargo.

Para construir un acueducto para llevar agua a Jerusalén, Pilato se apropió de fondos del Templo. Más tarde convenció a Samaritanos que fueran al monte Guerizim con la esperanza de descubrir los tesoros sagrados que supuestamente había escondido allí Moisés. Allí hizo que los mataran a todos.

Ruinas del Acueducto en Cesárea

Finalmente, en el año 37 Pilatos fue destituido de su cargo por el gobernador de Siria, Vitelio, a causa de la dureza con la que había reprimido a los samaritanos en el Guerizín.

Este es el personaje que Juzga al Nazareno.

Imaginemos que como gobernante feroz, que quería acabar con las sublevaciones constantes de los judíos, tuviera agentes secretos que siguieran a cualquiera que consideraba “revoltoso”.

Según Juan, quienes apresaron a Jesús fue una “cohorte” romana, y que por “gentileza” se le permitiera al Sanedrín tratar de convencer a este “revoltoso” de desistir de su prédica. Antes de ser presentado a Pilatos para ser juzgado.

Que ante la negativa, ofuscado por no haber cumplido el cometido, Caifás se rasgara el sólo las vestiduras, como un acto de impotencia, y no le quedara más remedio que devolverlo a sus captores: los romanos.

Que Pilato, en el interrogatorio sobre la doctrina del Nazareno y la sospecha de “revolucionario” no encontrara elementos de culpabilidad y ordenó un escarmiento: los azotes. En esta decisión influyó el temor a permitir la aparición de un movimiento religioso que, fuera del control de los sacerdotes, podría tornarse en revolucionario.

Luego se entera que el reo se proclama REY. Y ahí ya no hay vuelta atrás. Es la condena a la muerte en cruz, como a cualquier revoltoso en esa época.

Lavarse las manos no es entonces una demostración de no tener culpa en la sentencia, sino de haber culminado ese juicio.

Así cobra sentido la frase de Caifás: “…conviene que un  hombre muriese por el pueblo” .

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