Miguel Ángel Peraza, ceramista de Fama Mundial

Venezuela es tierra de artistas que, en cada especialidad,  han creado obras de alta calidad.

En el Valle del Quibor destaca Miguel Ángel Peraza quien con sus obras en cerámica ha demostrado que ser artesano es ser un verdadero artista.

Este destacado ceramista, nace en 1955 en La Costa, vía San Miguel, en el estado Lara.

 “Siempre he creído y creeré en la formación, en el dominio del oficio, en el respeto, en la ética y en la estética que debemos imprimir a lo que hacemos; sin perder nunca, bajo ninguna circunstancia la dignidad y la honestidad hacia tu trabajo, como medio y base para salir adelante”.

Se inició en la cerámica a los 17 años, en el Museo Antropológico de Quíbor, y aprendió a trabajar con cerámica en el Taller Tierra Quemada, de Cabudare, con el ceramista Jorge Barreto.

Estudió Diseño, becado por la Organización de Estados Americanos (OEA) en el Centro Interamericano de Artesanía Popular de Ecuador, trabajó en el Taller Sufisán de Curazao y la empresa Colorobbia, en Montelupo, Italia que le dio la oportunidad de estudiar esmaltes en sal, gres y pinturas refractarias.

Se especializó en la técnica Mayólica en la ciudad de Guanajuato, México y en San Juan de Puerto Rico, representó a Venezuela en el Segundo Encuentro Iberoamericano de Alfareros, donde obtuvo el Primer Premio en Cerámica Contemporánea, año 1992.

Antes, en 1982 funda en La Costa, el taller Loma Roja, donde actualmente se desempeña como ceramista y facilitador de diversos cursos de cerámica.

El Taller de Miguel Ángel Peraza, está ubicado sobre un yacimiento de arcilla rojiza-anaranjada.

Todos los elementos que inspiran su creación se encuentran en su región: hojas, guijarros, cujíes, chamizas, grillos, espinas, cigarras, lagartijas, crepúsculos, auroras, pájaros, los colores de la tierra o la incandescente presencia del sol que es capaz de reventar los techos de zinc.

Comenta el artesano: “La esencia de lo que yo hago se encuentra a mi alrededorEs maravilloso saber que puedes agarrar un trozo de arcilla y hacer una pieza utilitaria de uso cotidiano; para tomar agua, café o comida en ella.

Y hacer también piezas decorativas, que es la otra parte de la expresión o propuesta artística. Que tomes un trozo de madera y hacer algo representativo y útil, o hacer una gran fusión entre metal, madera, arcilla y así, producir obras de arte, esa es la pasión. 

Soy un hacedor, todo esto es un juego con barro, formas, diseños y diversos materiales. Me siento muy afortunado de haber nacido en Quibor, en este lado del mundo, en este lugar donde tantas cosas coinciden y te ayudan para que tú llegues a hacer un oficio como tal, y desarrollarte en ese andar hacia tus metas o sueños que tienes que alcanzar.”

 

Participó en el IV Encuentro Iberoamericano de Alfareros en 1992, de Santiago de Cuba. En febrero de 2007, representó la artesanía larense en la Feria Internacional del Ambiente, en Frankfurt, Alemania.

«Peraza se nos antoja como un señor con una caja de sorpresas, un hombre con creatividad y disciplina perenne, y no es de extrañar que, quien visita su estudio, su hábitat íntimo, puede encontrarse o tendrá la impresión de haberse topado con un «Da Vinci» venezolano, larense, pero que no deja de ser universal.

«…..Unas observaciones detalladas y globales de esta obra, actual, nos permiten apreciar que Peraza ha seguido el camino de la abstracción. No de cualquier abstracción, si no de aquella signada por el mensaje ecológico, por el mensaje de su habitat inmediato o mediato, xerófilo, tropical, también amoroso, cromático; todo ello dentro de su condición de observador de la naturaleza de nuestro país, o de la naturaleza de zonas xerófilas, de períodos recónditos que además aparecen en nuestra contemporaneidad.

Pero Peraza no olvida su internalización de lo figurativo o del hombre como creador de signos, o del signo y es por ello que podemos poseer otra visión, también amplia, de su obra, donde si bien la abstracción posee su peso específico, quien «dirige la orquesta», quien puede ser predominante es el hombre que ha internalizado la figuración, que ha hecho de la flor o de la hoja su símbolo, vale decir su icono.

Por esta vía volvemos a llegar al interés supremo del artista por la ecología, por la naturaleza entendida como parte de el mismo, como lo pudiese haber comprendido el pensador Henry David Thoreau.»
Willy Aranguren

En la vertiente utilitaria usa esmaltes de bases feldespáticas mates o satinadas con hierro, cobalto, cobre y manganeso, quemadas en reducción.

La decoración es con motivos extraídos de la naturaleza: ramas, flores, árboles, figuras humanas abstractas. Entre otros ha recibido los siguientes Premios:

1988: Premio Nacional Federación de Ateneos. Mención cerámica. Trujillo.

1992: 1er premio de Cerámica Contemporánea en el II Encuentro Iberoamericano de Alfareros- San Juan de Puerto Rico.

1996: Premio Nacional de Artesanías CONAC.

1999: Gran Premio Salón Caribe- Falcón

2000: 1er Premio Tridimensional.

2007: Representó a la artesanía larense en la Feria Internacional del Ambiente, en Francfort, Alemania.

¿Quieres saber más de este artesano? Visita http://www.youtube.com/watch?v=SUoWj0HsJmcht

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